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niña sueño

El sueño es una necesidad fisiológica que se modifica con el paso de los años y las necesidades también varían según la edad.

La privación de sueño era un modo de tortura ya en la época romana bajo el nombre de tormentum vigilae o tormentum inmsoniae. Esta práctica se ha extendido a lo largo de los siglos para hacer confesar al preso con métodos variopintos, y a cada cual más agresivo. Cansancio, apatía, depresión, son lo mínimo que sufre la persona con privación de sueño. El insomnio sostenido causa a la persona unos efectos psicológicos y psiquiátricos nocivos como alucinaciones, paranoia, delirio y desorientación temporal y espacial.

De la misma forma que nuestros antepasados observaron las ventajas que les brindaba el insomnio para presionar a los presos, también despertó la curiosidad en la comunidad científica. ¿Por qué dormimos y para qué sirve?

El sueño ejerce una función que va más allá del descanso, una función vital de reparación y regeneración neuronal y celular. Hablamos en términos de “sueño sano” aquel que nos permite un descanso reparador, aunque existen diferentes patrones de sueño según la persona y la edad.  Hablamos de patrón  de sueño corto cuando no supera las cinco horas y media y patrón de sueño largo el que va más allá de las nueve horas. El patrón intermedio son las conocidas siete u ocho horas ideales de sueño. La variación entre uno y otro depende de factores intrínsecos a la persona, como la edad, y factores externos a ésta como el estilo de vida o estrés.

Un elemento indispensable para que el sueño sea saludable es el correcto desarrollo de sus fases y ciclos.

El sueño se compone de cuatro fases y el sueño MOR o más conocido como REM; todo ello es un ciclo, realizamos del orden de tres a cinco ciclos por noche como mínimo, con una duración de 90 a 110 minutos cada uno.

En cada ciclo, los tiempos que permanecemos en las fases NO REM y fase REM varían, la estancia en REM aumenta en ciclos sucesivos.

Las diferencias que hay en cada fase de sueño las encontramos principalmente en la actividad cerebral de la persona.  Por ejemplo las ondas cerebrales son más lentas en fases profundas del sueño como la 3 y 4. En cambio en la fase REM, pese a ser sueño profundo, la actividad cerebral se asemeja al estado de vigilia, en esta fase es cuando soñamos.

Dormir es una necesidad vital, pero si estas horas de sueño no son efectivas de nada servirá estar ocho horas en la cama.

Es inevitable que nuestro sueño pierda calidad con la edad, con un descanso más fraccionado durante la noche.  Dormir como un bebé es una metáfora casi inalcanzable a medida que pasan los años. No obstante, con una buena higiene del sueño y corrigiendo malos hábitos podremos mejorar nuestro descanso. De ello hablamos en un post anterior http://www.terapiacpap.com/higiene-sueno/

El sueño nos permite “resetear”  nuestro cuerpo y mente. Mientras dormimos se desencadenan diversos procesos bioquímicos destinados a reparar el daño celular que se ha producido durante el día. Así mismo el descanso es indispensable para la  consolidación de la memoria y los recuerdos.

Si os interesa saber más sobre patrones del sueño y como afectan a la salud aquí tenéis una revisión muy interesante  http://www.aepc.es/ijchp/articulos_pdf/ijchp-42.pdf

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