Deseo sexual y Apnea del Sueño, causa y efecto en las parejas

Deseo sexual y Apnea del Sueño, causa y efecto en las parejas

Una de las consecuencias de la apnea del sueño es la falta de deseo sexual, la cual va ligada en hombres a la disfunción eréctil. ¿Por qué se produce esta relación? ¡Te lo contamos a continuación!

Aunque se da más en hombres que en mujeres, la apnea del sueño es un problema que afecta a ambos sexos directa o indirectamente. Como bien sabemos, la apnea del sueño es un trastorno que se produce cuando la respiración se interrumpe mientras dormimos. Ese estrechamiento o bloqueo de las vías respiratorias llegará a provocar una sensación de asfixia que hará que nos despertemos en varias ocasiones durante la noche, sin permitirnos descansar y restándonos energía de cara al día siguiente. Muchas de sus consecuencias más comunes ya las conocemos: cambios de humor, dolores de cabeza, pérdidas de memoria, problemas para orinar, falta de concentración, quedarse dormidos realizando tareas que requieren especial atención, depresión, sobrepeso, hipertensión arterial, hinchamiento de las piernas o comportamientos hiperactivos (fundamentalmente en niños). Pero no podemos olvidarnos de otra de las consecuencias; la falta de deseo sexual. Padecer apnea del sueño no es un problema que se lleve en silencio, ya que afectará tanto a nuestra salud como a la de nuestra pareja. Principalmente porque esa persona que duerme a nuestro lado tampoco descansará correctamente al encontrarse en un estado permanente de tensión cuando ve que su acompañante se asfixia y se despierta constantemente durante la noche. En otro orden, pagaremos nuestro cansancio, manifestado en cambios de humor, con la persona que más tiempo pasa con nosotros en casa; nuestra pareja. Y además, y en esto nos vamos a centrar, ese agotamiento nos impedirá desarrollar nuestro deseo sexual. Estudios realizados por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan afirman que después de observar durante 14 días consecutivos el sueño de 171 mujeres, dedujeron que aquellas que habían descansado mejor tenían al día siguiente mayor energía y mayor deseo sexual. Por cada hora de descanso de más, la lívido quedaba aumentada en torno al 14%. La apnea del sueño es realmente negativa, ya que la fase REM es vital a la hora de que nuestro cuerpo se recupere psíquica, física, afectiva y emocionalmente. Precisamente, en el aspecto emocional, entran los cambios vasculares bruscos, los cuales repercutirán directamente sobre el deseo sexual y la sensibilidad genital. La alteración del sueño provoca cambios metabólicos importantes que afectan a los sistemas hormonales, entre los que se encuentran las hormonas sexuales, así como a las sustancias neurotransmisoras como el óxido nítrico y la dopamina. Las alteraciones hormonales en hombres, en el aspecto sexual, han sido más analizadas a lo largo de la historia, ya que éstas dependen fundamentalmente de los niveles de testosterona. La apnea del sueño repercutirá sobre los niveles plasmáticos de testosterona, conllevándose a una reducción en la producción de espermatozoides. La disfunción eréctil estará garantizada, ya que si la apnea daña nuestros ciclos REM, los hombres perderíamos la popularmente conocida como erección matutina, la cual es necesaria para la salud y la oxigenación de nuestros genitales. Por otro lado, la conducta sexual de la mujer vendrá condicionada por un equilibrio entre la secreción de estrógenos, progesterona y testosterona. Y es que los datos demuestran que entre el 42 y el 64% de los hombres que padecen Apnea Obstructiva del Sueño (OSA) son impotentes. No obstante, todo tiene solución. 17 de cada 42 hombres que padecían disfunción eréctil y que utilizaron el dispositivo CPAP (presión continua de aire durante la noche) percibieron una mejora en su rendimiento y deseo sexual. Una última alternativa será recurrir a la cirugía, aunque antes deberíamos probar otros remedios como bajar de peso. Es importante combatir a tiempo la apnea del sueño, ya que estará en juego nuestra salud y la de nuestra pareja. El buen descanso es vital para el mantenimiento de una función sexual sana, tanto en hombres como en mujeres.

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