¿Por qué soñamos? : he aquí las claves

¿Por qué soñamos? : he aquí las claves

Aunque pienses que no, sueñas más de lo que crees. De hecho, la mayoría de veces no recordamos lo que hemos soñado durante la noche, aunque eso sí soñar, con toda probabilidad hemos soñado pero ¿por qué nuestra mente alcanza este estado de desconexión y crea situaciones imaginarias al dejarnos caer sobre los brazos de Morfeo? ¿Nunca te has preguntado por qué soñamos? El poder de la mente puede ser sorprendente…

Que nos caemos al vacío. Que tenemos sueños extraños con una persona que ni tan siquiera es de nuestro círculo más cercano. Que estamos viviendo otra realidad diferente a la nuestra… hay tantos tipos de sueños, como millones de personas hay en el mundo.

Soñar es algo tan normal que lo hacemos incluso antes de nacer, en el propio vientre de nuestras madres. Algo que, aunque creamos que no, seguiremos haciendo el resto de nuestra vida. De hecho, hay sueños que pueden ser tan desagradables que más allá de ser una simple pesadilla, pueden llegar a complicarnos nuestro estado mental y emocional el día siguiente.

Pero ¿por qué soñamos?  En realidad, soñar es una actividad más de nuestro sistema nervioso dentro de un ritmo biológico que encontramos en la vigilia. Diferentes estudios aseguran que al soñar se reestablece el equilibrio de nuestro organismo, y se organiza y elimina la información que manejamos. Y aunque se suele creer que si soñamos demasiado, no descansamos, esto no es del todo cierto ya que la calidad del sueño no tiene porque depender de si soñamos o no, si no del descanso en general.

Teorías sobre porqué soñamos

Mientras dormimos el sistema nervioso sigue trabajando. Así lo defendía en el siglo XIX Sigmund Freud y su libro “La interpretación de los sueños” donde aún hoy en día muchas personas siguen buscando una explicación simbólica a sus sueños y pesadillas. Freud defendía la teoría que aseguraba que los sueños son manifestaciones de deseos del subconsciente. Una visión más psicológica que biológica y de la que muchos estudiosos y científicos han descartado con el paso de los años.

En los años 50 del pasado siglo ya se descubrió que nuestros sueños aparecen en una fase caracterizada por una enorme actividad cerebral y movimientos oculares rápidos. De hecho, en los años 70, los psiquiatras de la Universidad de Harvard Allan Hobson y Robert McCarley propusieron una teoría neurobiológica de los sueños llamada hipótesis de activación-síntesis que se basaba en la activación espontánea durante la fase REM de una región primitiva del cerebro, la llamada tronco encefálico.

En términos técnicos: cuando la corteza cerebral -que es donde reside el pensamiento superior-, recibe una especie de ruido neuronal aleatorio, ésta trata de convertirlo en algo que tenga sentido echando mano de imágenes y experiencias. Es aquí cuando surgen todas esas imágenes inconexas y resultados sorprendentes. O lo que es lo mismo, nuestro cerebro no descansa ni cuando nos vamos a la cama y nuestras experiencias, recuerdos y sensaciones -aquellas que en algún momento hemos retenido o vivido- pueden hacer acto de presencia de muy diferentes formas. Es ahí cuando aparecen los sueños. Recuerda: soñar no debe porque ser sinónimo de no descansar, no te preocupes.

 

 

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