DORMIR EN EL TRANSPORTE PÚBLICO, ¿ES SANO?

DORMIR EN EL TRANSPORTE PÚBLICO, ¿ES SANO?

 No es algo planeado a consciencia. Es una respuesta de nuestro propio organismo pero, ¿por qué?

Es una estampa habitual cuando viajamos en transporte público: ver la gente dando cabezazos e incluso dormir sentada en su asiento esperando llegar a su lugar de destino. Incluso, puede, que nos haya pasado a nosotros mismos. Pero, ¿es sano dormir en el transporte público? (LEER MÁS) 

Sobre todo a primeras horas del día, autobuses y metros se llenan de gente que se dirigen a sus lugares de trabajo. Pese a que se trata de las principales horas punta, nos sorprende que haya gente que llegue incluso a dormirse con tanta facilidad. Lo mismo ocurre a última hora de la tarde o en los últimos trayectos del transporte público bien entrada la noche, dormir en el transporte público no es algo planeado a consciencia. Es una respuesta de nuestro propio organismo pero, ¿por qué? ¿es oportuno cambiar nuestro colchón por dormir unos minutos en el bus o en el metro? ¿computa esto como tiempo de sueño que nuestro cuerpo necesita cada día? 

Según un estudio elaborado por especialistas en trastornos del sueño del Hospital General de México, en México DF, no se descansa de la misma manera. Es un sueño insuficiente, donde se mantiene un sueño ligero y de poca calidad, donde además la persona no está en una posición cómoda ni recomendada. ¿Cuál es la conclusión? Dormir en el transporte público es una manifestación fehaciente de que algo está fallando en la calidad de tu sueño, que no estás durmiendo adecuadamente o las horas que te corresponden y de seguir así los problemas de sueño podrían ir incluso a más. 

Consecuencias de dormir en el transporte público 

Dormir mal puede acarrear una gran cantidad de problemas como hipertensión o trastornos metabólicos como los más inmediatos. Las complejidades de las sociedades actuales y el estrés pueden ser algunos de los causantes a que no descansemos bien durante la noche o al menos no las horas que debiéramos, y terminamos por quedarnos dormidos en el metro o en el autobús. 

Las consecuencias de pegar alguna que otra cabezada en el transporte público son todas negativas, por lo que se recomienda realizar durante el trayecto otras actividades tales como leer, contemplar el paisaje, jugar con el teléfono móvil, escuchar música… pero nunca dormir mientras realizamos el trayecto de ida o vuelta del trabajo.  

10 consecuencias de dormir en el bus o en el metro 

– Dormir en el transporte público puede exponerte a robos y hurtos mientras desconectas y te entregas momentáneamente a los abrazos de Morfeo 

– Pasarte de parada y por tanto llegar tarde a tu puesto de trabajo 

– Dolores musculares y de articulaciones ante malas posturas adquiridas durante el sueño 

– Desorientación al despertar e incluso al caminar hacia el lugar de destino 

– No estar atent@ ante posibles accidentes e incidentes que pueden sucederse en el transporte público 

– Molestar a los demás pasajeros ante posibles ronquidos o malas posturas que pueden incomodarles 

– Robar “minutos” de sueño a la noche, donde verdaderamente debemos dormir sobre nuestro colchón 

– No prestar atención a posibles llamadas de teléfono de urgencia 

– Aumentan las probabilidades de sufrir dolores de cabeza y de irritabilidad durante el día 

– Aumento del estrés 

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