Verano y sueño ¿Combinación imposible?

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Verano y sueño ¿Combinación imposible?

¿Por qué el verano nos altera el sueño?

El verano es sinónimo de buen tiempo, altas temperaturas, días más largos que disfrutar en amigos o con la familia, mayor vida social, jornadas de playa o piscina y como no, de ¡¡¡vacaciones!!! Sin embargo para muchas personas la época con más luz del año supone todo un quebradero de cabeza: el verano altera el sueño. ¿Por qué? (LEER MÁS)

Cuando hablamos de alteraciones de sueño en verano no precisamente nos tenemos que referir al insomnio y a pasarnos noches sin dormir. En verano, podemos tener un sueño más irregular y por tanto de menos calidad que durante todo el año. De hecho, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), entre un 20 % y un 48 % de los españoles adultos padecen dificultades en alguna ocasión para iniciar o mantener el sueño en los meses de verano. ¿Cuáles son las causas?

Sin duda, es el calor el principal indicador que hace que muchas personas no duerman bien durante el verano. De hecho éste altera la regulación del sueño como también el cambio de las horas de luz que causa que nuestro proceso biológico se retrase, nos acostemos más tarde y con ello empiecen los problemas a la hora de pegar ojo. También tiene un punto importante que ver la melatonina, que es la hormona que ayuda a provocar y estimular el sueño ya que se libera cuando llega el ocaso.

En verano llevamos a cabo más vida social y no solo más actividades diarias que deberían cansarnos más y por tanto ofrecer más posibilidades de rendirnos enseguida a los brazos de Morfeo. Sin embargo, las charlas nocturnas o salir por la noche pueden desvelarnos, reactivarnos al llegar la noche y si a eso le sumamos el consumo de productos e incluso bebidas con alcohol, mucho más.

Otro de los efectos, que hace que con el verano el sueño se altere, es el ruido. Otro de los grandes obstáculos para dormir sobre todo en las grandes ciudades o en emplazamientos de reunión de vecinos. Las terrazas nocturnas y los pubs son un hervidero de personas que buscan aprovechar las frescas noches de verano. Esta intensa actividad en las calles puede provocar que de no tener las ventanas acondicionadas para evitar la entrada de este ruido, podamos tener las horas de descanso trastocadas. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 30% de la población europea está expuesta a niveles de ruido que exceden los 55 decibelios por la noche.

El verano también nos altera porque nuestro ritmo de vida cambia. El verano suele ser sinónimo de vacaciones, de hecho es durante estas semanas cuando ocurren los mayores problemas para dormir más allá del calor o el ruido. El tener que acostumbrarnos a los nuevos horarios y esa dependencia de nuestro organismo respecto a un orden en horarios durante todo el año puede empujarnos a no acabar de desconectar y dormir bien. En el fondo de la cuestión, varios consejos: practicar deporte continuamente, apostar por el relax durante todo el día y evitar las siestas veraniegas, no excederse en comidas y bebidas y menos durante la noche y climatizar la habitación para tener una buena calidad de nuestro sueño.

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