La apnea del sueño en niños, ¿existe?

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La apnea del sueño en niños, ¿existe?

Quizás no haya nada más hermoso que ver la cara de un niño dormir placenteramente, aunque a veces esa cara se transforma en gestos de angustia y en síntomas de agotamiento al día siguiente. Mucho se ha hablado de la apnea del sueño en adultos, pero ahora nos preguntamos ¿existe en niños? La respuesta es sí. El síndrome de apnea obstructiva del sueño en el niño (SAOS) se presenta como un trastorno de la respiración, es decir, una obstrucción prolongada de las vías respiratorias durante la noche. Ese colapso que se origina en la zona de la faringe es periódico y se suele producir en ciertas fases del sueño, como el REM. Se estima que el SAOS está presente entre el 1-4% de la población infantil, pudiendo aparecer en cualquier edad, aunque siendo sus picos entre los 3 y los 6 años. Los niños que padecen apnea del sueño dejan de respirar entre 10 y 30 segundos mientras duermen, pudiéndose producir estas interrupciones unas 400 veces durante la noche. La apnea del sueño provoca en el niño síntomas como ronquidos, pausas respiratorias, ahogamiento, sudoración, micciones nocturnas, bruxismo (chasquido de dientes) y sueños inquietos. Si no se controla, ésta podrá provocar daños en la estructura cerebral, en una fase crucial para el desarrollo neurológico y aprendizaje del niño. El SAOS está asociado a problemas cardiovasculares, hipertensión arterial y pulmonar; cognitivoconductuales, déficit de atención, paupérrimo rendimiento escolar, hipersomnia diurna, etc; y metabólicos (como la obesidad), que afectarán a la calidad de vida del pequeño. Podemos distinguir entre tres tipos de apenas del sueño: obstructiva, central y mixta, siendo el 95% de los casos estudiados en niños el de la apnea obstructiva. La apnea del sueño en niños puede venir derivada de factores genéticos (tener una mandíbula pequeña o padecer síndrome de Down o parálisis cerebral), funcionales y especialmente anatómicos, ya que ésta suele ser consecuencia de una hipertrofia adenoamigdalar. Otros motivos pueden ser la relajación de la lengua y la garganta durante el sueño, bloqueando parcialmente la apertura de la vía aérea. El tratamiento quirúrgico del síndrome de apnea obstructiva en el sueño en el niño (SAOS) presenta una efectividad en torno al 75%, aunque requerirá de controles periódicos exhaustivos sobre los hábitos de alimentación y de vida del niño durante su etapa de crecimiento y desarrollo. La cirugía suele emplearse para extraer las amígdalas, aunque también podrá servir como método de extracción de tejidos de la parte posterior de la garganta, corregir problemas de las estructuras de la cara o crear una apertura en la tráquea para evitar la vía respiratoria obstruida. Si la cirugía no resultase efectiva, nuestro hijo podría ayudarse de mascarillas y bombonas de oxígeno para que su sueño fuese placentero. ¡No hay que alarmarse! Todo tiene solución. El sueño de los pequeños es algo importante para su crecimiento, por eso debemos velar porque nuestro hijo descanse correctamente. De lo contrario, deberemos ponernos en manos de profesionales capaces de tratar indicios que demostrasen que nuestro hijo padece apnea del sueño.

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