Nuestros mayores, ¿duermen poco o en exceso?

Nuestros mayores, ¿duermen poco o en exceso?

Seguro que conoces algún caso similar, quizás tus propios padres, abuelos o algún familiar de avanzada edad: su facilidad para dormir. Por la mañana son capaces de echar una “cabezada” mientras ven la televisión, también pueden hacer una siesta y por la noche irse pronto a dormir y descansar encima sus ocho horas aunque se levanten pronto. ¿Es real el mito de que nuestros mayores duermen mucho o en realidad lo hacen poco? He aquí la respuesta…

Como es lógico, cada persona tiene un ciclo de sueño diferente. Y una capacidad para conciliarlo diferente. Los bebés suelen necesitar dormir más de 10 horas al día. Sin embargo, cuando nos adentramos en la vida adulta, hay personas que con dormir 5 o 6 es suficiente -aunque no aconsejable- y pueden disfrutar de un día repleto de energía pero ¿cómo se comporta el sueño en nuestros mayores?

Tampoco en este grupo de edad se puede generalizar. Y si es cierto, que algunas personas mayores sufren algunas dolencias o patología que les complica disfrutar de un descanso largo, ininterrumpido y reparador. Esto les lleva a que por el día puedan tener capítulos de sueño casi a cualquier hora que pueden “solucionar” con algún rato de sueño aunque sea en el sofá o en una butaca y así poder complementar ese descanso extra que necesitan.

Pero sí, por lo general nuestros mayores duermen más pero esto se debe a la edad y a la hipersomnia. También conocida como somnolencia diurna complementada por sueño prolongado por la noche es un trastorno del ciclo del sueño que les empuja a dormir, sin causa aparente, incluso hasta 10 horas al día. No tiene porque estar asociado a que la persona mayor se sienta cansado o agotado, ni mucho menos, si que no puede dormirse con frecuencia durante el día en cualquier lado.

La hipersomnia en personas mayores

La hipersomnia tiene sus desventajas para quienes la sufren, y en personas mayores es aún más evidente. Provoca limitaciones funcionales en el individuo y además también baja su rendimiento intelectual, algo que a ciertas edades es preciso desarrollar para evitar así la aparición de enfermedades tales como la demencia o el alzheimer.  Además, si la hipersomnia empeora puede aparecer la Narcolepsia o el Síndrome de Kleine-Levin, también llamado, el Síndrome de la Bella Durmiente. Y es aquí cuando la situación pasa de ser una simple anécdota a un problema.

Pongamos un ejemplo de una persona mayor que por la mañana puede echar una cabezada de 30 minutos, después de comer una siesta de 60 minutos, luego se va a dormir a las 22h como muy tarde y se levanta a las 7 de la mañana. En total habrá dormido un total de diez horas y media, permaneciendo activa en el mejor de los casos apenas 13 horas. Controlar estos capítulos de sueño diurno es necesario para evitar que la hipersomnia vaya a más y que el anciano o anciano no se mueva, ni reduzca su ejercicio y movimiento físico.

Huelga decir que dormir bien y descansar 8 horas diarias es imprescindible para todo el mundo pero más en nuestros mayores, cuya salud suele ser más frágil y necesitan un descanso de mayor calidad. Además, hacerlo bien, sin necesidad de pastillas ni fármacos, ayuda a mejorar la calidad de vida; disminuye el riesgo de demencia; mejora el sistema inmunológico; aumenta el bienestar emocional; repara las células y tejidos dañados; aumenta la longevidad; reduce la inflamación; incrementa la creatividad; ayuda a mantener un peso saludable; reduce el estrés y reduce las posibilidades de caídas y accidentes.

Recuerda, si vives con alguna persona mayor o tienes algún familiar en edad avanzada presta mucha atención a sus horas de sueño y a la calidad del mismo. Algunas veces se encuentran otros factores e incluso patologías detrás de este exceso de sueño.

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