5 razones por las que nos cuesta dormir en verano

5 razones por las que nos cuesta dormir en verano

A casi todo el mundo le gusta la época estival: los días se alargan, sociabilizamos más, disponemos de más tiempo libre… sin embargo, el verano también puede provocar estragos en nuestro ciclo del sueño. ¿Por qué hay gente que descansa peor durante estos meses del año? Te lo contamos…

La luz afecta a nuestras hormonas

Según la National Sleep Foundation de EEUU, esta es una de las causas más comunes de insomnio. En particular, la producción de melatonina -que es la hormona producida por el cuerpo para dormir- cuando oscurece, está regulada por la luz solar, que entra en nuestros ojos y hace que nuestro cerebro permanezca despierto.

Cuando el sol se marcha, nuestro nivel de melatonina aumenta, nos sentimos cansados ​​y es la señal para el cerebro de que es hora de dormir. Sin embargo, en verano los días se hacen más largos, por lo que la luz solar nos estimula cada vez más tarde, y dependiendo de dónde vivamos, podría ser aún muy tarde por lo que el estímulo natural de la luz solar para la melatonina se retrasa. Provocando que nuestro cuerpo no tenga ganas de irse a dormir hasta más tarde e incluso hasta bien entrada la noche.

Para ello, es importante crear un ambiente saludable para dormir en nuestro dormitorio, como tener persianas oscuras y no tener luces encendidas por la noche.

Uso de dispositivos electrónicos

El segundo gran disruptor son nuestros dispositivos electrónicos: teléfonos, tablets y televisores. Esto no solo crea una luz que puede evitar que nos sintamos somnolientos, sino que emite una longitud de onda de luz azul particular que es la parte más estimulante de la luz solar para nuestro cerebro en la regulación de la melatonina.

El aire acondicionado

El calor de las noches de verano puede ser asfixiante y dormir convertirse en toda una odisea. Sí, es más difícil dormir cuando hace más calor, porque cuando nuestro cuerpo se prepara para dormir, la temperatura corporal disminuye.

Para conseguir un ambiente de sueño saludable, es aconsejable reducir la temperatura del aire acondicionado en nuestro dormitorio, siendo 24/25º los más recomendados. Si no tienes aire acondicionado, lo recomendable es un ventilador a cierta distancia que enfoque de forma proporcional todo tu cuerpo para conseguir sentir cierto alivio de manera general y no solo en tu cara, por ejemplo.

Modificación de horarios

Los colegios cierran durante las vacaciones, por lo que los niños quieren permanecer despiertos mucho más tarde de lo que lo harían en el horario escolar. Sin embargo, el horario de los padres sigue siendo el mismo. ¿Qué hacer? Conseguir consensuar una hora con los hijos para ir a la cama, como por ejemplo una hora más tarde de lo habitual, es la única solución para que tus horarios de sueño no se alteren demasiado.

El consumo de alcohol

En verano, podemos beber alcohol con más regularidad y, como sabes, el alcohol interfiere con el sueño. Las razones bioquímicas de ello es que el alcohol disminuye el sueño de ondas lentas o sueño profundo. Esa es la parte del sueño en la que el cerebro tiene la oportunidad de reorganizar todo lo que sucedió ese día, entrar en calma y dormir.

Cuando bebemos alcohol, éste puede darnos sueño y ayudarnos a quedarnos dormidos. Sin embargo, cuando el efecto del alcohol desaparece tres, tal vez cuatro horas después, en realidad tienes el efecto opuesto y te despiertas antes y sin ganas de volver a dormir habiendo descansando poco durante la noche. Al despertarte puede que sientas la boca seca, el corazón acelerado y dolores de cabeza.

La falta de sueño en la salud provoca un gran impacto

Los impactos en la salud de no dormir lo suficiente pueden ser graves. Y no es necesario estar despierto durante 48 horas seguidas para privarse del sueño. Puedes obtener los efectos negativos después de perder algunas horas todas las noches durante la semana, acumulando lo que algunos expertos llaman la “deuda de sueño”.

Al acumular demasiada deuda de sueño, esto puede tener consecuencias negativas reales en tu cuerpo. Por ejemplo, tu capacidad para concentrarte disminuye, tu memoria se deteriora, tu capacidad para reaccionar disminuye, tienes una mayor sensibilidad al dolor y tu cognición general es más pobre.

Además, puede tener un impacto en tu peso, ya que la cantidad de una hormona llamada grelina aumenta cuando no dormimos lo suficiente, lo que hace que las personas tengan más hambre de alimentos con alto contenido de grasa y azúcar. ¡Toma nota!

Por cierto, ¿sabías que los bebés también sufren apnea del sueño? ¡te lo contamos aquí!

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