La importancia de no dormir más, ¡si no mejor!

La importancia de no dormir más, ¡si no mejor!

En ocasiones podemos pensar que, al llegar el fin de semana, podemos dormir más y recuperar las horas de sueño que no hemos podido disfrutar durante los días laborales. Esto es un gran error que debemos desterrar ya mismo de nuestras cabezas. Y es que no se trata de dormir más, o pasarse largas horas en la cama si no que cuando lo hagamos, durmamos mejor y de una forma más sostenible.

El estrés, los problemas personales, una intensa vida social… muchos son los factores que nos pueden empujar a dormir poco, sobre todo durante la semana. De lunes a viernes, los días pueden ser larguísimos y claro, al llegar la noche retrasar la hora en la que nos metemos en la cama a descansar, dejarnos abrazar por Morfeo y dormir hasta que suene el despertador. Sin embargo, la cosa se complica cuando entre una cosa y otra pasan pocas horas y debemos volver a trabajar, habiendo dormido poco. El dormir más al día siguiente o el fin de semana no es una buena idea, lo que debemos intentar es dormir mejor.

Horas recomendadas de sueño

Según los especialistas, los niños hasta 13 años deben dormir una media de 9 horas. Un número que se eleva hasta las 13 y 14 horas para pequeños y pequeñas de hasta 5 añitos. Con la adolescencia empiezan a llegar más responsabilidades, sobre todo si empezamos a estudiar en el instituto y la carga de trabajos y horas de estudio es mayor. Hasta los 18 años es recomendable dormir una media de 8 horas al día y a partir de ahí cuando uno es adulto, las horas de descanso jamás deben bajar de las 7 horas.

Eso sí, lo importante también es la calidad de ese sueño. Es decir, 7 horas con continuos sobresaltos, desvelarnos varias veces durante la noche, estar pendientes incluso por la madrugada del teléfono móvil o no poner remedio a problemas serios que nos pueden estar perjudicando nuestro sueño y la salud en general -como puede ser la apnea del sueño o el insomnio- pueden hacer que la sensación de descanso sea mucho menor que haber dormido 7 horas. Al día siguiente podemos sufrir cansancio, dolor en articulaciones, problemas de concentración y equilibrio, dolor de cabeza… la calidad de ese sueño es imprescindible.

Dormir más no es sinónimo de dormir mejor

No tenemos que pensar que al no dormir una noche bien o todas las horas recomendadas, podemos irnos a la cama antes la noche siguiente y recuperar el tiempo perdido de sueño la noche anterior. O que al llegar el fin de semana, un par de días durmiendo unas 10 horas o más nos pueden ayudar a sentirnos relajados. Quizás en un primer momento puedas sentirte así, como más relajado, pero tu cuerpo y tu mente necesitan un mayor equilibrio en lo que a descanso se refiere.

Y es que, el sistema inmunológico utiliza el sueño como un momento para aumentar su lucha contra las infecciones, el cerebro por la noche mientras dormimos procesa lo que aprendió durante el día, crea recuerdos y conocimientos. Mientras que los cambios inducidos por el sueño en la presión arterial y los patrones de respiración nos pueden ayudar a mantener un corazón fuerte. De ahí la importancia de tener un sueño equilibrado y constante durante toda la semana y descansar siempre las mismas horas. ¿Y qué pasa cuando llega el fin de semana? Es normal querer dormir más, un par de horas más en la cama no pasa nada pero dormir demasiado durante estos dos días tampoco ayuda ya que el sueño del domingo puede convertirse en una auténtica pesadilla al haber acostumbrado al cerebro a dormir muchísimas horas las dos noches anteriores. ¡Toma nota!

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