Si las drogas afectan a nuestro cerebro; ¿cómo afectan a nuestro sueño?

Si las drogas afectan a nuestro cerebro; ¿cómo afectan a nuestro sueño?

Las drogas tienen la capacidad de alterar el organismo de diferentes maneras, una de sus afecciones más notorias apunta al cerebro, el sistema nervioso y por consecuencia, al sueño. Dependiendo del tipo del grado de consumo, los daños pueden ser irreversibles, trayendo consigo consecuencias como las adicciones y el deterioro acelerado en las personas, ya que al alterar el sueño se compromete un factor fundamental para mantenerse sano y fuerte.

Las drogas son sustancias que alteran de diferentes maneras el organismo y por consecuencia el comportamiento de las personas, dependiendo de su composición pueden tener mayor incidencia en un aspecto, más que en otro, sin embargo, de forma unificada, generan una modificación orgánica que en muchos casos suele producir un cambio drástico en la capacidad natural de dormir, generando que el sueño pierda sus propiedades naturales para recuperar energía y regeneración de fuerza.

Los desajustes neuroquímicos que las drogas pueden producir en el cerebro, van ligados estrechamente con la frecuencia con la que se consumen, teniendo como primera consecuencia cambios neuroquímicos y funcionales de forma irreversible en el cerebro de los adictos, al punto de originar una pérdida neuronal muy potente que trae consigo  problemas neurodegenerativos que no se pueden tratar en su totalidad.

Debido a que el consumo de drogas altera el sistema nervioso, no solo se trata de problemas de sueño, sino que puede ir más allá, originando serios problemas cardiovasculares, ya que las drogas alteran directamente el funcionamiento normal del corazón. Cuando se empieza a alterar las jornadas de sueño, probablemente empiece la variación desmedida de la presión arterial, que a su vez puede ser el escenario propicio para ataques cardíacos, así como infecciones en los vasos sanguíneos, entre tanto problemas cardiovasculares que afectarán la calidad del sueño.

 

Incidencia directa de las drogas en el sueño

La incidencia que las drogas pueden tener en la calidad del sueño, va estrechamente relacionada según su tipo. Los opiáceos, marihuana y cannabis aumentan la cantidad de sueño en una primera fase, pero luego van generando alteraciones en la fase REM, por lo que empieza a aumentar sin explicación la vigilia a lo largo de la noche. Por otra parte, los hipnóticos pueden generar episodios de inquietud y nerviosismo, y una vez que se crea dependencia, al tratar de evitar el consumo se presentan náuseas y tensión muscular.

En el caso del alcohol como droga más común y accesible, las consecuencias directas con el sueño van variando según sea la frecuencia. En el caso de los adictos al alcohol, el primer síntoma es notar la dificultad para conciliar el sueño que se puede presentar de forma gradual, hasta que se va perdiendo el efecto inductor del sueño, una fase crucial para lograr el descanso. Una vez que se frena el consumo pueden originarse trastornos como  cefalea o boca seca, a la par de episodios de despertar súbito.

 

Ansiedad e insomnio por el consumo de drogas

Entre los efectos más comunes por el consumo de drogas se encuentran la ansiedad e insomnio, siendo los primeros indicadores ante la presencia de una adicción. Entre las consecuencias directas del consumo de éxtasis o cocaína se encuentran diferentes episodios de ansiedad que se presentan en horario nocturno, generando desde pesadillas a diferentes alteraciones del sueño, por ende traerá como consecuencia indirecta una alteración en el humor de las personas, empezando episodios depresivos o de aislamiento.

El insomnio como tal, producto del consumo de drogas, puede empezar a generar un deterioro contundente en el organismo, siendo las primeras señales un desorden en los horarios de descanso, seguidos por afecciones en la piel, cabello y uñas, para luego seguir a diferentes órganos por la irregularidad a la hora de alimentarse. Sin duda, las consecuencias de consumir drogas, nunca serán una excusa válida para poner en riesgo el bienestar del organismo.

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