Cómo afectan las pesadillas a la calidad de tu descanso

Cómo afectan las pesadillas a la calidad de tu descanso

¿Las pesadillas no te dejan descansar? Te contamos cómo superar este problema

Todos hemos tenido una noche movida por culpa de un mal sueño que no nos ha dejado dormir tranquilos. La sensación al despertar suele ser desagradable como si el episodio se hubiera producido en la realidad. Es posible que nos cueste recuperar el sueño si nos hemos despertado en mitad de la noche. Si hemos conseguido pasar toda la noche puede que no nos sintamos descansados.

Pero tener un mal sueño, ¿puede afectar a nuestro descanso?. Las pesadillas suelen venir relacionadas con episodios de ansiedad que ya de por sí causan trastornos en el sueño. Si vienen asociadas a un problema de estrés lo mejor es tratar el problema desde el origen y de  manos de especialistas.

Si suceden de manera ocasional no tiene mayor gravedad. El descanso no se ve afectado y nuestra actividad diaria será normal en un tiempo breve. Se puede hablar de trastorno cuando las pesadillas son recurrentes. Además el desasosiego y el ansiedad que causan reaparecen durante el día. Ocurre que los afectados empiezan a sentirse aprensión por el hecho de quedarse dormido y suelen tener poca energía en sus actividades habituales.

Las pesadillas suelen darse con mayor frecuencia sobre todo en los niños a partir de los tres años tendiendo a desaparecer cuando llega la adolescencia. En la edad adulta aparecen de forma ocasional y en algunos casos duran toda la vida.

En este punto cabe hablar sobre la diferencia entre terror nocturno y pesadilla. El primero se suelen dar en niños de 3 a 5 años durante el primer tercio de la noche. Se suelen dar gritos, la persona aparece muy agitada y puede que cueste trabajo que se despierte. No se suele recordar nada de estos episodios. Se debe a la transición entre la fase de sueño superficial y profunda que provoca una reacción repentina de terror.

Las pesadillas aparecen en la segunda mitad de la noche y pueden ser recordadas, al menos en parte, por quien las padece. Su origen suele estar relacionado con factores externos al sueño que pueden ir desde simples preocupaciones o ansiedad, hasta el estrés postraumático.

Tener un trastorno de pesadillas puede causar fatiga y falta de rendimiento escolar o laboral. La inquietud por evitar quedarse dormido puede afectar al ciclo del sueño causando un círculo vicioso. Además la falta de un descanso correcto es un factor que a su vez, provoca la aparición de los malos sueños.

La mejor solución es ponerse en manos de un terapeuta para localizar la causa que provoca la pesadilla, tratar el origen de la angustia que afecta a nuestro descanso y recuperar así el ciclo normal y saludable del sueño.

Las pesadillas se consideran trastorno del sueño cuando son recurrentes e impiden el descanso

Las pesadillas también pueden tener su origen en algunas medicaciones. Algunos expertos mantienen que las dietas desequilibradas y las cenas muy cercanas al sueño también puede causar estas malas experiencias que afectan al descanso.

En cualquier caso, la primera regla a seguir es la correcta higiene del sueño. Una buena medida para evitar pesadillas es mantener unos hábitos relajantes antes de acostarnos, que induzcan al sueño de manera natural y calmada.  Mantener unos mismos horarios para dormir favorecerá nuestro descanso. Esto ayudará además  a la labor del terapeuta que esté tratando posibles problemas de ansiedad.

Una simple pesadilla no debería afectar a nuestra vida diaria y el descanso correcto se debería recuperar pronto. Si observa que trasciende a sus hábitos de descanso no dude en consultar con su médico para tratar el problema lo antes posible.

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