Dormir bien para luchar contra el sobrepeso

Dormir bien para luchar contra el sobrepeso

El sueño o la privación de éste, están directamente relacionados con el estado de salud de la persona. En  numerosas ocasiones hemos comentado los signos que se manifiestan cuando una persona duerme mal. Cansancio, apatía, cefaleas, somnolencia diurna,…pero hay más. Diversos estudios han relacionado la privación de sueño con un aumento directo del peso de la persona, llegando en algunos casos a aparecer diabetes

¿Cuándo se considera sobrepeso?

Para saber si una persona tiene sobrepeso se tiene que calcular su IMC (índice de masa corporal). Este indicador relaciona la talla y el peso de la persona y se rige por unas tablas de correlación donde se estima, según la OMS, que un índice igual o superior a 25 se considera sobrepeso. Cuando es por encima de 30 entonces hablamos de obesidad. El cálculo es muy sencillo, solo basta con dividir el peso en kg por la talla al cuadrado.

La causa del sobrepeso normalmente es bastante clara. La persona ingiere más calorías de las que gasta debido a una alimentación rica en grasas y un aumento del sedentarismo. El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo clave para padecer otras enfermedades  como las de tipo cardiovascular y del metabolismo, en este caso diabetes.

Según datos de la OMS, en el 2016 un 39% de las personas en edad adulta tenía sobrepeso y el 13% eran obesas. Estos datos no parecen que vayan a mejorar, siendo también la obesidad infantil un problema a nivel mundial.

Dormir bien nos ayuda a mantenernos sanos

El descanso es esencial para poder mantener una vida activa y desarrollar las actividades de la vida cotidiana con normalidad pero también para no engordar más de lo necesario.

Un estudio llevado a cabo por la UOC donde se analizan los efectos del descanso nocturno en el uso del azúcar afirma que no dormir lo suficiente incrementa el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina; el paso previo al desarrollo de diabetes tipo 2.

¿Y por qué ocurre esto? La explicación es muy sencilla. Si una persona tiene problemas para conciliar o mantener el sueño tiende a comer fuera de horas. Con preferencia por alimentos más calóricos y que den una sensación rápida de saciedad o de recompensa. Esto lleva a que esas grasas se acumulen y se quemen con menos eficiencia ya que nuestro metabolismo se supone que está trabajando a medio gas. La producción de insulina para quemar esos azúcares disminuye y éstos se acumulan.

Durante el día la persona se sentirá cansada por la falta de sueño y comerá más para subir sus niveles de energía o por lo contrario, no realizará la actividad física necesaria para quemar esas calorías porque está cansada. Un círculo vicioso muy difícil de romper que lleva a un claro aumento de peso y en los peores casos, diabetes.

En resumen, no nos podemos tomar a la ligera nuestro tiempo de descanso. Dormir un mínimo de siete u ocho horas es lo recomendado para que nuestro organismo funcione con normalidad y no alterar nuestro metabolismo comiendo fuera de horas. El snack de medianoche es un placer momentáneo en la boca pero una bomba de relojería para nuestro páncreas.

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