Embarazo y apnea del sueño: lo que debes saber

Embarazo y apnea del sueño: lo que debes saber

 

La apnea del sueño durante el embarazo puede provocar problemas tanto en el feto como en la madre, así como partos prematuros o cesáreas no planificadas.

La apnea del sueño es un problema serio, que puede tener repercusiones severas en la salud de quien la padece. Durante el embarazo los riesgos son aún mayores, por eso, ante el menor síntoma, es imprescindible acudir al especialista.

Este trastorno respiratorio se manifiesta en forma de pausas en la respiración durante el sueño. En el caso gestantes sin síntomas previos, puede aparecer en el último trimestre del embarazo, cuando el índice de masa corporal es mayor. Otros aspectos, como la edad de la madre o la obesidad, pueden elevar el riesgo de sufrir apnea del sueño.

Según un estudio de la revista Thorax, la prevalencia del síndrome de apnea del sueño en mujeres embarazadas es del 8,4% en el primer trimestre y de 19,7% en el tercer trimestre. Mientras que la posibilidad de sufrir apnea del sueño, aumenta según dos factores: cuanto mayor sea el índice de masa corporal y cuanto mayor sea la edad de la futura mamá.

¿Qué riesgos entraña la apnea del sueño durante el embarazo?

Durante el embarazo, muchas mujeres experimentan trastornos a la hora de dormir, pero no hay que confundirlos con la apnea del sueño. Los cambios fisiológicos que experimenta el cuerpo de la mujer pueden provocar incomodidad o incluso ronquidos, que son, en cualquier caso, problemas de menor gravedad.

Otros de los signos acompañan a las gestantes con apnea del suelo es un fuerte jadeo o ahogo durante el sueño, como consecuencia del aire que intenta escapar a través de las obstruidas o estrechas vías respiratorias.

También las mujeres embarazadas con apnea del sueño suelen tener más sueño durante el día y facilidad para quedarse dormidas. Así como migrañas por la mañana, sensación de mayor irritabilidad, alteraciones del estado de ánimo, necesidad de despertarse con frecuencia para orinar, sequedad en la boca y garganta al despertar e incluso dificultad para concentrarse.

En cambio, la apnea del sueño durante el embarazo puede tener consecuencias serias tanto para la gestante como para el feto. De hecho, se ha comprobado que en las mujeres que padecen apnea del sueño, los movimientos de los fetos pueden verse reducidas hasta en un 50% durante el sueño no-REM y un 65% durante la etapa REM, cuando los músculos se relajan casi totalmente. De hecho, en la actual se está investigando sobre este tema y las consecuencias que tiene en un niño si su madre ha sufrido apnea del sueño durante el embarazo.

Una de esas consecuencias es un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y resistencia a la insulina. ¿Qué efectos tiene la llamada diabetes gestacional en el feto? Desde un sobrepeso que puede dificultar el parto natural a nacimientos prematuros o dificultades respiratorias al nacer.

Hay que tener en cuenta que la obesidad ya por sí misma causa problemas para respirar por lo que ese destacado volumen extra de las madres puede causar complicaciones durante el sueño. En este sentido es importante destacar una investigación realizada en el Centro Médico Rush de la Universidad de Chicago que concluyo que 7 de cada 10 embarazadas con diabetes gestacional podía sufrir apnea del sueño, algo que se complica si existen otros factores de riesgo como la hipertensión o la obesidad.

Pero no solo en el feto, la diabetes en el embarazo provoca en la madre pre eclampsia, una presión arterial elevada que puede poner en riesgo tanto la vida de la gestante como la del bebé. Además de ello, aumenta el riesgo de que la diabetes vuelva a aparecer en el futuro. Motivos más que suficientes para controlar la apnea del sueño si esta aparece durante la gestación.

Pero aún hay otras consecuencias. Señalábamos que la apnea del sueño se manifiesta en forma de pausas en la respiración. Pausas que son continuas, que provocan microdespertares y que afectan a la calidad del sueño. En este sentido, un descanso insuficiente, la falta de energía y la fatiga que provoca, puede desembocar en partos más largos o incluso la necesidad de realizar cesáreas no planificadas.

Ghada Bourjeily, profesora asociada de medicina en la Universidad de Brown en Providence, Rhode Island, ha estudiado los vínculos entre la apnea del sueño y las complicaciones del embarazo. Ésta ha afirmado que las mujeres con apnea del sueño durante el embarazo también tenían más de cinco veces más probabilidades de sufrir de inflamación de los pulmones, y hasta 3.6 veces más probabilidades de presentar insuficiencia cardiaca congestiva. También el doble de probabilidades de necesitar una histerectomía, aunque especificó: “No podemos afirmar que la apnea del sueño esté provocando esas asociaciones, así que debemos tener cuidado al interpretar esto, pero sin duda está asociado”.

¿Cómo evitar los riesgos de la apnea del sueño en el embarazo?

Es difícil prevenir la aparición de la apnea del sueño durante el embarazo. Los cambios hormonales son uno de los factores que pueden desencadenarla, ya que la progesterona y los estrógenos hacen que la garganta se inflame y las vías respiratorias se relajen, provocando esas pausas en la respiración.

Por ello es muy importante detectar la apnea del sueño cuanto antes para tomar medidas de control. E identificar los síntomas mencionados anteriormente como ronquidos fuertes acompañados por una especie de ahogo, somnolencia excesiva, dolor de cabeza al levantarse, sequedad de boca o alteraciones anímicas, también hay que plantearse la posibilidad de sufrir esta alteración.

El primer paso es acudir a un especialista que analice la situación y diagnostique si, efectivamente, la paciente sufre apnea del sueño o no. Si es así, el tratamiento más habitual y más eficaz es el uso de un CPAP. Se trata de un dispositivo que insufla aire a través de una mascarilla, de modo que las vías aéreas permanecen siempre abiertas.

En caso de no poder usar un CPAP, existen tratamientos de oxigenoterapia o incluso dispositivos orales que corrigen la posición de la mandíbula para forzar la entrada de aire. Pero, en cualquier caso, debe ser siempre el especialista el que recomiende el tratamiento más adecuado para combatir la apnea del sueño.

Y otra cuestión fundamental es la importancia de mantener un control de la apnea del sueño incluso después del embarazo. Este trastorno puede ser pasajero, pero conviene controlar que no aparezca de nuevo o mantener el tratamiento si no desaparece tras el parto.

La importancia de la postura al dormir

Conciliar el sueño estando embarazada puede llegar a ser complicado hasta que la gestante da con la postura más cómoda para él y cómo no, para el feto a la hora de dormir. Sin embargo, la cosa se complica cuando ésta sufre apnea del sueño. Conseguir una mejor postura es imprescindible para la salud de ambos.

Los especialistas son claros: la mayoría recomienda dormir sobre el lado izquierdo, ya que de esta manera se facilita el riego sanguíneo así como el paso de flujos gástricos sin presión. También se aumenta la cantidad de sangre y nutrientes que llegan a la placenta y al bebé.

Según un grupo de investigación de la Universidad de Granada – Lo Monaco, dormir boca arriba evita acidez y reflujo, deja más relajada la columna, evita la presión sobre la cara y de este modo las arrugas, aunque es una postura que propicia el ronquido.Hacerlo de lado en postura fetal alivia la tensión lumbar aunque puede afectar a la espalda y, en mujeres, a la flacidez del pecho.

Cuando la embarazada llega al último trimestre de la gestación recomiendan un cambio de postura al dormir, y aquí la supina es sin duda la mejor. O lo que es lo mismo apoyando el cuerpo sobre el plano horizontal por su parte posterior ya que así se contribuye a la correcta posición del útero. Además, se aconseja a las embarazadas tener un peso saludable pese a esa última etapa cara a reducir riesgos y complicaciones extras en el momento de dar a luz.

 

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Comment (1)

  • Nightclinic

    Muy interesante este blog. ¡Bravo!

    11 enero, 2021 at 1:59 pm

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